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Escrito por Jose Del Moral
El cargadero de mineral de Dícido es el vestigio minero más importante que aún permanece en la costa cantábrica, ya que la mayor parte de las estructuras de este tipo han sido engullidas por el mar. Es de tipo cantilever (voladizo sobre el mar) y está situado en una zona de gran calado que facilitaba el atraque de grandes barcos. El primer cargadero de Mioño data de 1894 y después hubo otro que aguantó hasta que fue dinamitado en plena guerra civil. El que hay ahora fue construido por los nacionales en la Basconia de Basauri (http://tinyurl.com/6h652df).
Desde él se cargaba mineral procedente de las minas de Dícido, propiedad primero de Víctor Chávarri y después de Altos Hornos de Vizcaya a través de Agruminsa, y que duraron hasta 1986. Estaban situadas en el monte Campozquerra (http://tinyurl.com/4zt3f3o) y el hierro se transportaba a través de un tren cadena que descendía por el monte hasta Mioño, donde atravesaba la bahía por un puente de hierro.
El cargadero está aproximadamente a un kilómetro de Mioño, una pedanía de Castro-Urdiales, y se llega a él a través de un paseo muy agradable por el que antes circulaba un tren. Se supone que está prohibido acceder a sus inmediaciones, ya que es peligroso, pero suele haber mucha gente. Incluso pescando. El Ayuntamiento de Castro-Urdiales quiere rehabilitar el cargadero, que está catalogado como "bien de interés cultural con categoría de monumento" y se ha convertido en el símbolo de la pedanía de Mioño.
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